lunes, 26 de mayo de 2014

Los funerales

Estar en un funeral siempre es complicado, más cuando es de un familiar lejano. No sé que cara poner, que decir, como actuar ante los demás; llego le doy un abrazo a la gente, gente que no me conoce, gente que no conozco y que probablemente solo vea de nuevo en otro funeral. Observo a mi al rededor, todos los que ignore por saludar a la gente que conozco me miran, me incomoda, me salgo de la sala, camino a la cafetería, pido un café, apenas le doy unos tragos y después lo ignoro, salgo a fumar, miro a mi alrededor; hay más gente triste, llorando, sintiendo el vació de perder un ser querido, también hay gente cómo yo que se sigue preguntando que hace ahí. Prendo otro cigarro, casi no fumo de este, simplemente es un pretexto para no estar ahí dentro. La gente llega y me da un abrazo, me dice "lamento mucho tu perdida", no entiendo que pasa, ¿Realmente lo lamentan? ¿Por qué?, sus vidas no se ven afectadas por la muerte de esta persona, la mía tampoco, me empiezo a sentir un poco culpable por no estar triste, me aprieta la corbata, me pregunto por qué me vestí así. Regreso a la sala, me siento junto a mi madre, le digo un par de palabras, muy en el fondo quiero decirle que lamento no sentir pena como ella.
Igual estoy conmovido, la muerte conmueve, la tristeza de los demás me hace sentir mal, de pronto un golpe de nostalgia me llega, pienso que no paso demasiado tiempo con mi familia, pienso en aquella persona que murió y que solo vi 3 veces en toda mi vida, debió haber sido una buena persona, se cuentan muchas anécdotas acerca de él. Un momento después así como llego se va la nostalgia.
Sigo mirando a la gente a mi alrededor, de momentos veo autentica tristeza, pero en general es de una incomodidad general. Todos estamos ahí, si, pero muy en el fondo no sabemos por qué. Salgo a fumar otro cigarro, me encuentro con una chica, le ofrezco uno, ambos fumamos, ambos tenemos esta cara de no encajar en aquel lugar, ni siquiera le pregunto su nombre, no me interesa, me platica algunas cosas de su día, el tráfico, el calor, la verborrea continua hasta que se acaban los cigarros.

Se hace de noche, empiezo a despedirme de la gente, regreso a casa.

martes, 13 de mayo de 2014

Soy un convencionalismo

Termine sintiéndome como un cliché más, un intento de escritor de pelo largo con barba y con una genuina confianza en la literatura.

El ambiente esta lleno de gente como yo, gente que se siente segura de si misma y de sus historias por escribir, que pueden decir "yo escribo por amor a las letras" ó "yo escribo porque me gusta, no porque quiera ser famoso". Reflexionando un poco uno se da cuenta que quizá no sea tan así, todos escribimos porque queremos expresarnos, ser leídos, ser "famosos", no sé hasta que punto llegue a ser famoso un escritor en estos tiempos, todos leen pero nadie lee realmente, buscan autores que no entienden para parecer intelectuales, lecturas pretenciosas. En fin este post no se trata de criticar al lector de ahora, se trata de mi, y de como me di cuenta de que soy solo un cliché más, no soy innovador (aunque lo crea así) no creo que pueda cambiar la literatura, no soy un Hemingway, no soy un Cortázar o un Bukowski, mis letras no tienen ese don de ser sublimes, son letras convencionales intentando jugar a ser algo más. Mis pobres letras, tan mal que las he tratado supongo. 

No pretendo y no quiero ser un Hemingway o un Foster Wallace, un Tao Lin, un Jack Kerouac, pretendo ser yo mismo, pero precisamente tratando de ser genuino caigo en convencionalismos, en clichés, en todo este estilo que no sé como poco a poco fui adquiriendo, en ir a la Condesa a escribir y tomar un café, en estar en el centro discutiendo de obras de arte que no entiendo, en este pose de intelectual que más bien parece un chiste, yo ahora soy esto, igual que muchos. Me pregunto si los demás se darán cuenta de ello, intento no ser cliché, pero me doy cuenta que ahora ya todo es visto como cliché, que difícil la sociedad moderna.

domingo, 11 de mayo de 2014

¿Acaso soy un mal mexicano?

No encuentro el sentido de pertenencia en mi país, me dan miedo los nacionalismos, los patriotismos crean fronteras, no inquiero ser un hombre de mundo para alejarme de eso, no siento el resentimiento que supone debería sentir ante los europeos al invadir mi tierra (mi país), no soy indio, no soy europeo, soy un mestizo perteneciente a toda la historia.

Mis apellidos son españoles, mi piel es morena como la de los indios, el choque  cultural es evidente, perdí mi sentido y mi necesidad de pertenencia a una cultura, me pertenezco a mi mismo, soy ciudadano de mi pensamiento y eso es todo, vivo en un México olvidado, devastado por gente que no tiene el mínimo respeto a la historia, a la tierra y a la cultura.

Admiro la grandeza de los pueblos indígenas que poblaron América, admiro la gallardía europea que se necesito para ganarle a los indígenas. La historia de mis generaciones no esta hecha por buenos y malos, si no por hombres que forjaron su propio camino.

¿Acaso soy un mal mexicano?

jueves, 8 de mayo de 2014

El temor de la hoja en blanco

La pesadilla de todos los que intentamos escribir siempre es tener una hoja en blanco frente nuestro y no saber que hacer con ella, se te ocurren historias que descartas inmediatamente porque no te enganchan por completo, y ahí estas tu estimado escritor intentando imaginar la historia mientras pasa el tiempo, y con forme pasa el tiempo pasan las ideas, los sentimientos, y las ganas de hacer algo.

En lo que resuelve todo este problema estimado lector es en este post, que a falta de algo mejor para contar, cuenta la dificultad de tener una hoja en blanco.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Sobre David Foster Wallace y mi poca capacidad

¿Es David Foster Wallace un escritor demasiado inteligente para ser escritor como afirmo alguna vez el Times?, no lo sé, cada que lo leo me detengo 20 minutos después un poco abrumado, estresado por lo difícil que es comprender su prosa, es un tanto obsesivo leerlo, quiero hablar de el todo el día, no encuentro a nadie más.

Me obsesiona una parte de Oblivión, aquella de:
“My whole life I’ve been a fraud. I’m not exaggerating. Pretty much all I’ve ever done all the time is try to create a certain impression of me in other people. Mostly to be liked or admired. It’s a little more complicated than that, maybe. But when you come right down to it it’s to be liked, loved. Admired, approved of, applauded, whatever. You get the idea.”

["Toda mi vida he sido un fraude. No estoy exagerando. Casi todo lo que he hecho todo el tiempo es tratar de crear una cierta impresión de mí en otras personas. Sobre todo para gustar o ser admirado. Es un poco más complicado que eso, tal vez. Pero a lo que uno quiere llegar a fin de cuentas es a ser querido, amado. Admirado, aprobado, aplaudido, lo que sea.]