domingo, 21 de junio de 2015

Tetra-verso

Me había propuesto hacerte un poema que te durara en la memoria mil trecientos cuarenta y ocho mil millones docientos veinte días.

Lo cierto, es que no podré. La poesía es como caminar en una ciudad que no conoces y esperar encontrar a alguien que nunca has visto. Y eso, no es sencillo.

He pensado, por ejemplo, iniciar escribiendo sobre la constelación de tus lunares, sobre ti viajando en el uni-verso y perdiendote en el tetra-verso, pero al llegar a las órbitas de tus cabellos me quedaría sin tema, y entonces tendría que inventarme una gran historia sobre un astronauta que lucha contra asteroides, recorre galaxias y monta cometas solo para encontrarte.

Pensé también en escribir sobre cómo te escribía, pero eso ya lo hago.

Finalmente pensé en escribirte sobre como te desconocía, 
sobre tus ojos que no me miran,
sobre tus manos que no me guían
sobre tu distancia con la mía.

Tengo tatuado el abecedario en las manos para poder así, escribir sobre tu cuerpo, escribir poemas, escribir tu nombre, escribir tu voz, escribir tus ojos, escribir tu cielo, escribir colores y hacer un mapa nuevo.

Ayer imagine que tu eras un dibujo y yo te coloreaba con crayolas, imagine que eras color cielo, color carne, color vida, color cielovidacarne.

Y luego aquí estoy, imaginándome astrónomo y poeta, para poder crear versos astrogramaticales y que estos recorran el ciberespacio para por fin encontrarte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario