miércoles, 4 de junio de 2014

Una pelea

Aquí estoy yo, sintiéndome miserable.

Después de aceptar un fracaso académico, no queda más en mi, sólo ira, salgo a caminar intentando despabilarme, intentando asimilar el sentimiento, camino y camino un largo rato, no sé a donde voy, entro y salgo de calles, no reconozco el sitio, no reconozco siquiera mis pensamientos, todo es un poco confuso, sólo siento ira.

Camino sintiéndome un perdedor, con ganas de desquitar mi frustración reprimida de hace años, la ocasión se presenta, otro pobre diablo choca conmigo en el camino, me insulta, yo sólo me limito a enseñarle el dedo, arremete contra mi, se agacha y me clava su puño en el estomago, siento como se me va el aire, me tambaleo, pero sigo de pie, él vuelve a golpear, pero esta vez conecta con mi boca, de inmediato siento la sangre, me siento mareado, el sigue golpeando conectando cada golpe que da, caigo al suelo y me trato de incorporar de nuevo, no puedo, apenas me intento levantar siento como me atiza una patada en las costillas, me cuesta demasiado respirar, el tipo me tiene contra las cuerdas, cómo la vida, cómo yo mismo me puse ahí, esperando que alguien llegara a golpearme, y llego la vida, y llego aquel tipo.

Le atizo un puñetazo desesperado en la entrepierna, se doblega, conecto un puñetazo en su mandíbula, le propino una patada en el tobillo, mi tobillo es el que cede, siento un dolor inmenso, un recordatorio de fracasos anteriores.

El tipo se reincorpora, me observa, ahí estoy yo escupiendo sangre paralizado por el dolor de un tobillo que tiempo atrás estuvo fracturado y que nunca sano completamente, el tipo parece confundido, no sabe si seguir con el absurdo de esta pelea o terminar ya.

Se aleja, me quedo solo de nuevo, la frustración desaparece por momentos, ahora me concentro en el dolor, todo me da vueltas, es hora de regresar a casa.




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